martes, junio 18, 2024

LUNES DE PENTECOSTÉS: LUCENA LE REZA LA SALVE A LA VIRGEN

Lunes de Pentecostés, el lunes donde los sueños del rociero se cumplen. Un año más, Ella, a hombro de su pueblo recorrió las calles de la aldea. Poco antes de las tres de la madrugada se produjo lo que antiguamente se llamaba la bajada de la Virgen, hace años se conoció como el salto de la verja y, a día de hoy, el común de los mortales conoce como el salto de la reja. Salto que, cada vez, dicho sea de paso, es menor accediendo la mayor parte de los almonteños que bajan a la Virgen del altar por la puerta de la reja del presbiterio más que saltando la misma.

La salida de la Virgen, limpia, arriba, a hombros, sin tocar al suelo, cosa que es harto complicada de mantener en la calle por la cantidad de personas que rodean las andas de la Virgen, pero aún así, la procesión se extendió hasta casi las doce horas y, pocos minutos después del mediodía en la confluencia de las calle Almonte, Muñoz y Pabón y plaza de Doñana, allí, en esa confluencia, como es habitual año tras año, Lucena le rezó la salve a la Virgen donde las emociones a flor de piel y las lágrimas afloraron en los rocieros lucentinos. Momentos que no se olvidan y se graban a fuego en el recuerdo y, año tras año, las sensaciones son tan diferentes, los que faltan por los motivos que sea, los que ya no pueden, los que ya marcharon a las marismas del cielo, las circunstancias personales de cada uno, en ese momento, cuando Eugenio reza la salve, un cura emocionado hasta el máximo, hace que ese instante fugaz se detenga en el tiempo, momentos que el que habla pudo captar con su cámara, pero que otros no fueron capaz de saborear en toda su grandeza por estar más pendientes de un móvil que de vivir los momentos de verdad junto a Ella, los que guardaron su móvil en el bolsillo y la miraron fijamente a los ojos en esos momentos saben muy bien de lo que hablo. Otro año más, desde la Lucena arecelitana de todos sus hijos, los que tienen en su corazón grande espacio para las dos advocaciones más bellas de la Madre de Dios, Araceli y Rocío, sintieron la enorme suerte de ser de Lucena y, a la vez, llamarse y sentirse rocieros.

Un trabajo resumen de la procesión de la Virgen del Rocío por las arenas de la aldea, desde la amanecida con momentos en Triana, Huelva, Córdoba, Cabra y, ante todo, Lucena; @gitanitofotografia @gitanitophoto para Videoluc TV.

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