Cádiz siempre espera como un relicario de plata espera su ofrenda. La ciudad deportiva Bahía de Cádiz, estaba vestida de azul y amarillo, y con una frase rotunda en sus instalaciones “Quien está en contra del Cádiz, está en contra de la humanidad”, recibía a la expedición celeste que llegaba ya con el título bajo el brazo.
Pasillo de los jugadores del Cádiz al once del Ciudad de Lucena y pasillo también al árbitro José Manuel Viñolo Payán que firmaba su última actuación, como colegiado, en este encuentro de la treinta y tres jornada de liga.
Once inédito con la unidad b el que nos planteaba Antonio Jesús Cobos para enfrentarse al Cádiz que venía necesitado de puntos para lograr estar en puestos de play off de ascenso.
La unidad b de los celestes quería demostrar que podían estar ahí, contar con ellos y poner su fútbol sobre la mesa, a pesar de que muchos de ellos no habían disfrutado de un solo minuto en esta temporada. Como principal atractivo estaba el debut de Saturday Kego como central, que volvía a la que había sido su casa en temporadas anteriores y donde, según algunos aficionados, había dejado un buen sabor de boca.
En el 33 llegaba el gol de penalti del Cádiz Mirandilla para marcar distancias con el Ciudad que hasta ese momento había articulado un partido cumpliendo las expectativas y que a partir de ese momento iría a remolque del equipo de Francisco Cordero.
En el inicio de la segunda parte, Echevarría batía de nuevo a José Serrano y ponía el dos a cero en el electrónico gaditano y por último en una jugada de contraataque, el delantero gaditano Ngono, certificaba el tres a cero a favor de los locales.
El Ciudad de Lucena recogía velas, levaba anclas y ponía rumbo a la perla de Sefarad con una derrota anecdótica que ayudaba al Cádiz para mantener la ilusión de los play off. El capitán Fernández avistaba tierra, el barco celeste llegaba a puerto con la mirada puesta ya, en concluir esta temporada histórica.
Eduardo Luna



