A espaldas del río Guadalquivir dejó el Ciudad de Lucena amarrada su embarcación antes del desembarco en el estadio del rocoso, duro e incansable Coria del Río.
Se escuchaba el rumor del agua y comenzaba la batalla en un campo que se bañaba con el sol de una primavera adelantada a la que le quedan pocos días para iniciar su nueva conquista.
El Ciudad de Lucena salía con algunas variaciones, no estaba Ale Benítez y no estaba José Cruz, dos de sus mejores hombres en defensa. El primer envite del encuentro se saldó con una primera parte rocosa, sin creación, sin estrategia, y con duros encontronazos entre ambos contrincantes. Poco más podemos destacar de los primeros cuarenta y cinco minutos, sudor, sangre y batalla.
El guion iba a ser improvisado, la segunda parte se iniciaba por parte de los lucentinos con dos cambios significativos, entraban a la contienda, Pepote y Jesús Martín y dejaban el campo Nacho Fernández y Joseliyo, que tampoco brillo en el día de ayer.
El entrenador del Coria, Dioni Arroyo, no quería perder puntos en su casa, armó un equipo más rocoso aún que empezaba a someterse a la jerarquía del Ciudad de Lucena.
Seguían pasando los minutos y más crecía la figura del central lucentino, Rafa Gálvez, un auténtico titán en su posición, que manda, ejerce de líder, ordena y es la voz del míster en el terreno de juego. Una jugada de pícaro, de jugador listo, de buscar fórmulas para desatascar el encuentro, es lo que provocó Jesús Martín para que le señalaran penalti en el minuto 72, cuando la desesperación de ambos equipos se hacía más latente. Desde los once metros y con solvencia, Gálvez batió a Francisco Manuel para poner el 0-1 en el marcador.
Poco más ocurrió después, arreones de un lado a otro y el Coria no se rendía, ya que debe seguir luchando para salvarse y salir del pozo de la última posición. Pero los cambios de Cobos no le dejaron otra opción que tocar a retirada. Coria se rendía al líder, no había más discusión, Cobos llego, vio y venció con sus armas, las que tenía para obtener una victoria ante un equipo desesperado que no pierde la esperanza.
Las aguas del Guadalquivir bajaban mansas, todo se recolocaba y Coria despedía a Lucena, siguiente final en casa, continua la travesía.
Eduardo Luna



