Dispuestos a recolectar los frutos de una tierra fértil y productiva como es Huelva, y más concretamente una de sus localidades más prósperas en la plantación de frutos como las fresas, es como llegaba el equipo de Antonio Jesús Cobos.
Una tarde primaveral, cerca de la costa onubense y con hectáreas y hectáreas de cultivos, ponían en el punto de mira el estadio municipal Ciudad de Lepe. Hoy no había que derribar muros, ni romper barreras, ni esconderse de nadie. El líder de la categoría quería recolectar un buen resultado. Los expertos estaban preparados, el campo deseando que recojan sus frutos para volver a nacer y renacer en si mismo. Los once de Cobos, preparados para la jornada vespertina, con el mono de trabajo, las manos encalladas y el sol bañando su testa, comenzaban con su objetivo, recoger los máximos frutos posibles en casa del San Roque de Lepe.
Comenzaban las labores con una primera parte que fue dominio celeste, incluso con varias ocasiones de gol claras para haber roto el marcador desde un primer momento, pero el San Roque de Lepe se resistía a ver como recogían los frutos de su trabajo y de su sudor y en los estertores de la primera parte, con un penalti un tanto severo, ponía tierra de por medio en el campo de recolección.
Tras reponer fuerzas y analizar la situación, el Ciudad de Lucena, tenía pensando recolectar y volver a sembrar, una segunda parte de dominio absoluto de principio a fin permitió que Hugo Fuentes, uno de los obreros más destacados, pusiera el empate en el marcador tras una jugada de equipo que descolocó a Maidana.
El Ciudad de Lucena araba y araba para recoger el fruto y traerse la cesta llena, pero el San Roque de Lepe, resistía las embestidas, no salía de su campo, aguanto el chaparrón y se quedó con su punto, en parte merecido. Ellos hicieron su partido y el Ciudad hizo el suyo, dominio, dominio y más dominio. Gran actuación de Ale Benítez que fue el que más peligro generó desde el minuto 0, imparable el lateral derecho celeste. Pero una vez más se demostró la conciencia de equipo, el poder de la unión, de la disciplina y de la responsabilidad futbolística.
Los hombres de Cobos recogían bártulos, las cosechadoras limpias, a pasar página y a pensar en el Pozoblanco, encuentro, final, de este próximo domingo 22 de marzo.
Cobos y sus hombres, saben cual es su misión, hay que poner toda la carne en el asador y si es del Valle de los Pedroches mejor, que se quede curada, que esté madurada y que la paladeemos con mucha hambre de victoria.
Eduardo Luna



