Mañana radiante, en todos los sentidos, la vivida en la ciudad de Dos Hermanas este domingo 11 de enero. La previa ponía sobre la mesa un equipo complicado como el que dirige Emilio Fajardo, una afición entregada y un campo que lo iba a poner muy difícil para puntuar e incluso para traerse los tres puntos a Lucena.
Sin sorpresas en el once titular de Cobos, exceptuando la ausencia un partido más de Alberto García por lesión, ponía el balón en juego tras el pitido inicial de José Miguel Aranda Zayas frente a un Dos Hermanas que llevaba la estola de favorito.
El gol no se haría esperar, tras una jugada colectiva, José Cruz no pierde la oportunidad de abrir la lata en el minuto 7 y bate al guardameta nazareno para poner el 0-1 en el marcador. Los ánimos de la afición nazarena iban decrescendo, de más a menos, mientras la orquesta del Ciudad de Lucena seguía afinando antes de comenzar a interpretar la obra elegida para el concierto del día.
Una jugada un tanto desafortunada del lateral izquierdo del Ciudad, Manolo Ortíz, provocaría el primer penalti del partido, un tanto severo y poco meditado por parte del equipo arbitral, que transformaría Sillero para poner las tablas en el marcador.
El solista principal de la orquesta, Hugo Fuentes, comenzaba ya a interpretar las notas más destacadas de la partitura, el cordobés estaba fino, rápido, eficaz y antes del descanso en una jugada coordinada ponía el segundo para el Ciudad de Lucena, dando un golpe anímico al equipo de Fajardo
La segunda parte fue una sinfonía, el plantel lucentino quería más y cada vez la orquesta sonaba mejor y más afinada. La marcha Radetzky iba sonando más y más, la afición fría como un témpano de hielo, veía como los interpretes visitantes se habían hecho con todos los instrumentos para ampliar la distancia.
Llegó el tercero por Canty tras una jugada armoniosa y el cuarto de Nacho Fernández que metía más metales a la pieza final.
El Dos Hermanas 1971 se rindió a la evidencia del fútbol lucentino, agotó sus cinco cambios, quiso y no pudo, miraba hacia delante y veía los fracs de los músicos de la orquesta celeste. Joseliyo, Toledano, Manu Molina en la cuerda de violines y en la retaguardia Cruz y Gálvez a bombo y platillo.
El Ciudad de Lucena goleaba a uno de los favoritos de la categoría en su feudo y con este resultado se pone líder con 33 puntos en el último partido de la primera vuelta. Este equipo ya es una realidad, ahora comienza la segunda vuelta y debe conservar su ambición y sus ganas de hacer algo grande esta temporada. Próxima parada de la orquesta, Utrera, hay que ir afinando de nuevo.
Eduardo Luna


