Antonio J Cobos “Hemos sido mejores y nos vamos con una sensación agridulce porque teníamos la victoria en nuestras manos”
Mike Newel dirigía en los años 90 la película, 7 bodas y un funeral protagonizada por Hugh Grant y Andie Mcdowel entre otros grandes artistas de un reparto sensacional. Pues lo que hemos vivido hoy tras el empate del Ciudad de Lucena y el Badajoz (1-1), ha sido algo similar, hemos estado 2 minutos celebrando un gran encuentro nupcial y al final hemos terminado con cara de funeral de un pariente lejano en la otra punta de globo. El CD Badajoz es uno de los grandes rivales de esta categoría, algo que nadie duda, el plantel de Miguel Ángel Ávila venía con bajas sensibles, pero con la idea de plantar cara, jugar, hacer jugar y darle la noche a la escuadra aracelitana. Los celestes recuperaban felizmente a Nacho Fernández que estaba en el once titular y Cobos proponía un centro del campo de “jugones” con la sociedad Sánchez y Fernández y uno de sus mayores accionistas como es Isra Cano. El encuentro comenzaba con el minuto de silencio sobrecogedor por Jesús de Miguel y con una parada técnica en el minuto 9 que ha levantado a todas las gradas del Ciudad de Lucena. La primera parte ha tenido poco argumento, los guionistas no tenían mucha gana de hacernos reír, llorar o sollozar y los primeros 45 minutos han sido, eso, 45 largos minutos.
Pero llegaba la parte gruesa del guion, el director estaba a punto de ordenar que la claqueta golpeara tres veces y a campeonar, y así fue, desde el pitido inicial del segundo tiempo. El Ciudad de Lucena entraba por dentro, por fuera, por el centro, por la izquierda, por la derecha, estaba sometiendo futbolísticamente al Badajoz que no sabía muy bien cual era su papel en este largometraje. Una de sus principales estrellas, Nacho Fernández, volvía, ordenaba, mandaba, dirigía y salía en el minuto 60. Una jugada de todos y por todos, concluía con un penalti en el 74 a favor de los lucentinos que transformaba Rafa Gálvez desde los once metros. Pero tal y como pasó frente al Sanluqueño, los guionistas habían querido darle más emoción y justo dos minutos después, marcaba en el 76 Bermúdez tras una jugada colectiva de bella factura. A partir de ahí el Badajoz quiso jugar, quiso poner en apuros al Ciudad y lo consiguió. El tiempo corría a la contra y los hombres de Cobos con la entrada de Hugo, Canty, Porro y Sergio García se seguía imponiendo en todas las fases del juego. El Ciudad de Lucena la tuvo y la tuvo y la volvió a tener, pero Tienza, el guardameta del Badajoz quería su papel de villano y por méritos propios supero el reparto en el estadio lucentino.
Acabo el encuentro, caras largas, caras de funeral y todo con un síntoma claro, la gran exigencia que actualmente se ha impuesto Cobos y todo su equipo, exigir, exigir, exigir y no parar de exigir para conseguir la excelencia. 19 puntos, a 2 del Recreativo de Huelva y en segunda posición a falta de lo que haga el Don Benito frente al Puente Genil.
Toca bailar y toca llorar, pasado pisado y a pensar en Las Palmas, el Ciudad de Lucena pone rumbo a las islas.
Eduardo Luna


