En el año 1956, se estrenaba en la gran pantalla la película de Stuart Heisler, El Llanero Solitario, aunque ya en 1933 se realizaban programas de radio sobre las aventuras y desventuras de este héroe del oeste americano. Más o menos puede ser la situación del número 7 del Ciudad de Lucena, de Manu Molina, que ayer le dio la victoria a su equipo con un gol de atención, de futbolista listo, de estar en el sitio y de no dejar escapar ninguna oportunidad. El llanero solitario del Ciudad de Lucena acompañado de otro jugador determinante como Hugo Fuentes supieron manejar un derbi histórico donde hubo más contención que fútbol. En el minuto 41 tras un fallo imperdonable del guardameta del Salerm Puente Genil y tras dos rebotes precedidos por una falta, un primer remate de Vargas y un segundo remate de Molina, pusieron el primer tanto en el estadio lucentino.
La afición rugía, se enfrentaba, cada vez que tocaba el balón al ex futbolista del Ciudad, Marcos Pérez y apretaba al árbitro, que no tuvo su día en la tarde noche de ayer.
El Ciudad de Lucena no encontraba su dominio habitual en el centro del campo, los pontaneses intentaban aguantar los ataques de los de Cobos y supieron aguantar bien los primeros 40 minutos, hasta el gol, donde la balanza se volcó del lado lucentino. La segunda parte se intuía activa y así fue, pero por parte del Puente Genil, que buscaba su empate y su gol sin conseguirlo, sin crear un peligro preocupante, pero controlando el partido. Los cambios del Ciudad de Lucena, no exentos de polémica por las nuevas normas y ventanas que provocaron un rifi rafe entre el técnico lucentino y el colegiado Raúl de la Mata, dejando al Ciudad con 9 jugadores durante uno o dos minutos. Una polémica que el técnico lucentino indico en rueda de prensa que “tenía una conversación pendiente con el árbitro para que le explicara la norma o se la aclarara”.
Manu Molina, Hugo Fuentes y los cuatro defensores, fueron la base de bóveda del Ciudad de Lucena en el día de ayer. Debemos destacar a Pablo Carmona, el defensa central que llegaba este verano a Lucena, por su buen rendimiento y su calidad, siendo del agrado de una buena parte de la afición por su contundencia y atención.
Mientas El Llanero Solitario siga en estado de gracia tenemos asegurado el espectáculo en cada partido, por su entrega y por su ímpetu, si Molina está, estamos todos, si Hugo está estamos todos, sólo queda encontrarse y organizarse un poco más para seguir golpeando jornada a jornada. Resultadismo y victoria, a seguir navegando.
Eduardo Luna
