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Lucena se vuelve celeste arropando a su equipo

La tarde presagiaba un horizonte cercano y un atardecer lejano. La expedición del Ciudad de Lucena partía puntual desde el estadio municipal rumbo a la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, donde el Señor de Lucena, esperaba a los integrantes de la junta directiva, staff técnico y plantilla para dar las gracias por los éxitos conseguidos. Rostros de asombro viendo la estampa sacra del Señor en su baldaquino, mientras se escuchaban las palabras del Hermano Mayor de la Venerable Archicofradía, Juan Torres y del presidente del club, Jorge Torres Chicano. El equipo guardaba silencio y respeto en su primera parada protocolaria. La llegada a la Plaza Nueva, centro vital de la ciudad, fue muy calurosa por parte de la afición y de todas las personas que abarrotaban los laterales y el centro del entorno, que expectantes esperaban a los jugadores para verlos de cerca y tener un contacto directo con ellos. La comitiva se adentraba en la Parroquia de San Mateo buscando el presbiterio donde reposa la Virgen de Araceli. Los capitanes Nacho Fernández y Alberto García portaban el centro de flores para agradecer con este discreto gesto todo lo logrado en esta temporada. Emocionantes palabras de Gregorio Espejo, Hermano Mayor de la Real Archicofradía aracelitana y del presidente del club, que se pusieron en manos de la Virgen para que siguiera acompañando al club y al equipo en lo próximo que vendrá en unos meses, como es el reto de la segunda federación.

Los jugadores y todos los acompañantes volvieron a atravesar la Plaza Nueva para llegar al ayuntamiento lucentino, donde los estaban esperando los representantes políticos que componen el pleno municipal. El concejal de deportes, Ángel Novillo, hizo de maestro ceremonias y le dio paso al entrenador del Ciudad de Lucena, Antonio J Cobos, quién manifestó su agradecimiento al club, a los jugadores y a toda la ciudad por el apoyo mostrado durante esta temporada. Tras el entrenador, dedicó unas palabras a sus compañeros, Alberto García, emocionado por el trabajo realizado, orgulloso de su club y de su ciudad.  Intervino el presidente de nuevo, quién solicitó al ayuntamiento más colaboración municipal para afrontar nuevos retos y por último cerró el acto el alcalde de la ciudad, Aurelio Fernández que se desgajó en elogios para el club de la ciudad, de los jugadores y de toda la afición, dejando la anécdota sobre las visitas semanales del míster a la Capilla de Jesús, considerándolo ya un lucentino más. La fiesta seguiría en la Plaza Nueva, que se llenaba de color celeste y donde reinaba la alegría a cada paso. Una plaza prácticamente abarrotada de público que no quiso perderse esta celebración histórica para el fútbol lucentino.

Este equipo nos ha regalado momentos únicos, escenas únicas y resultados para no olvidar. Una vez más, gracias por habernos hecho felices.

 

Eduardo Luna

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