El peor partido de la temporada en palabras de Antonio Jesús Cobos fue el disputado en la cuarta jornada frente al Chiclana en el estadio municipal chiclanero.
Ese día, todo salió mal, la estrategia, las ganas, las ideas, los nublados, la lluvia y el frío del equipo lucentino.
Ese día, fueron 3 goles los que se trajo para Lucena el equipo, tres goles y la impotencia de no poder hacerle frente a los hombres de Alfonso Cortijo que estuvieron muy bien plantados en el terreno de juego y con la convicción suficiente como para ganarle al Ciudad sin muchos sobre saltos.
Pero ahora todo es diferente, el Ciudad de Lucena es líder y está dando una sensación de equipo unido, conjuntado, con voluntad, todos peleando a una, dejándose la piel en cada balón, en cada disputa y jugando donde y como diga el míster.
Ahora no es el mismo equipo, los hombres de Cobos están dolidos y recuerdan en cada entrenamiento aquel 3-1 que puso en duda muchas voluntades al inicio de temporada.
El Chiclana es un equipo potente, con grandes jugadores, la batalla no va a ser fácil, ni lo van a poner fácil. Será un encuentro de tú a tú, sin miramientos, sin medias tintas, sin mirar hacia atrás. Hombres como Guerrero, Maqueda, Marcos Herrera o Mawi, harán sufrir mucho a los celestes.
El estadio debe estar con los ánimos calientes, esta primavera anticipada debe seguir dándole alegría a la afición lucentina, que siente el run run a lo lejos de que algo grande puede pasar esta temporada.
Toque de diana y a formar, ambición, garra, desparpajo y fuerza, todo eso unido al empuje de la afición, debe crear la fórmula perfecta para resarcirse de aquella dolorosa derrota en Chiclana.
Es hora de ponerse el uniforme, la batalla comienza de nuevo mañana.
Eduardo Luna
