Lucena Noticias

CompostELA, un camino de Santiago hacia la inclusión y la vida digna de las personas afectadas por ELA

ELA, LUCENA, COMPOSTELA

Una peregrinación que afectados por esta enfermedad, familiares y cuidadores iniciarán el próximo 4 de septiembre en O Cebreiro.

Así se resume CompostELA, la peregrinación que afectados por esta enfermedad, familiares y cuidadores iniciarán el próximo 4 de septiembre en O Cebreiro. Por delante les esperan siete días llenos de momentos duros pero también de vínculos únicos y mucha emoción.

150 kilómetros, alrededor de 70 participantes y un objetivo: dar visibilidad a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y a las necesidades de quienes la sufren.

Estas son las piezas que conforman la sexta edición de CompostELA, donde personas afectadas por esta enfermedad, familiares y cuidadores vivirán, del 4 al 10 de septiembre, la experiencia de llegar a Santiago peregrinando.

No estarán solos. Junto a ellos, todo el apoyo logístico y emocional de la Asociación Española de ELA. Y, un año más, la ayuda incondicional de la Guarda Civil, que contribuye a superar los momentos más duros del camino.

Eugenio Aroca, responsable de Saca la lengua a la ELA en Lucena destaca “la felicidad compartida por todos los voluntarios al poder colaborar en este tipo de proyectos solidarios”. Además, ha agradecido la colaboración de empresas lucentinas como La Cartonera Lucentina y Veinluc que han aportado su colaboración para la realización de unas mochilas solidarias que se pondrán a la venta para sufragar parte de los gastos de este proyecto.

Y es que este Camino de Santiago es especial, apunta Aroca, porque “no solo busca visibilizar la enfermedad y poner de manifiesto la realidad de la gente que lo sufre. Esta peregrinación desde O Cebreiro proporciona a las personas enfermas una vía de entretenimiento y socialización”.

“Parece sencillo pero no lo es. El Camino se convierte en un reto y un símbolo de superación para quienes padecen esta cruel enfermedad”.

El Camino no es fácil. Hay momentos duros, sin duda. Cerca de 20 kilómetros diarios, unas 8 horas en ruta y las dificultades que presenta el propio Camino: salvar un río, bajar una cuesta, la silla de ruedas que se atasca…

Y es que parte de la razón de ser de este Camino de Santiago es precisamente mostrarles a las personas afectadas por la ELA que no están solas.

Buscamos acompañarles y hacer comunidad. Procurar que no se sientan abandonados o desahuciados, generando encuentros en los que puedan tener un rayo de dignidad, además de facilitarles la vida el tiempo que les quede”.

En septiembre tendrá lugar la sexta edición con dos momentos que son especialmente emocionantes y que se viven muy intensamente.

Uno es la etapa en la que tienen que salvar el río. Los que pueden, lo atraviesan caminando con ayuda de sus acompañantes. Y los que no, son levantados en sus sillas de ruedas por los agentes de la Guardia Civil que realizan voluntariamente el camino.

El segundo es, como no podía ser de otra forma, la entrada al Obradoiro. “Ver a los enfermos junto a los guardias civiles, llorar de la emoción es un momento único. Porque, al final, es sentir que ellos pueden. Y que están acompañados y arropados por un montón de gente”.

Salir de la versión móvil