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Canty y Linares comandan el liderato del Ciudad de Lucena

Prietas las filas, tocaban diana y el general Cobos ordenaba, mandaba y ejercía su liderazgo con sus once hombres posicionados en el campo. Hugo Fuentes “el mirlo cordobés” en banda por Joseliyo que no era titular en este partido y Alberto García, el sargento de la media punta, el irreductible, el que siempre está, volvía a jugar en una posición donde se siente cómodo y donde enamora a la afición.

Uniformes limpios, cabezas altas, sonaban las alineaciones en el municipal de Lucena y la batalla daba inicio frente al equipo de David Alvárez “Polaco”.

El Ceuta B salía con todo su arsenal, los tanques a la calle, formación de fuego y al ataque. Armengol, Arick, Guzmán y el mejor de sus soldados, JuanPe, intentaban penetrar las líneas del Ciudad de Lucena para contrarrestar la ofensiva de los celestes.

Empresa difícil para Polaco, porque enfrente tenía a un equipo con hambre, con ímpetu, con ganas de jugar y con ansias de agradar a su afición que aguardaba la batalla tras las trincheras.

La intensidad en la contienda provocó el primer gol del sargento Canty. Minuto 30 y locura en las gradas, primera victoria en esta guerra frente al ejército ceutí.

Tocaban a arrebato en la segunda parte, las líneas adelantadas hacían presagiar una batalla cuerpo a cuerpo que por momentos parecía que iba a ganar el Ceuta, pero que la estrategia de Cobos y su equipo desde la retaguardia aguantaba con inteligencia y poderío defensivo los pocos ataques del Ceuta.

La batalla llegaba a su final, los soldados sufrían por momentos, la luz era tenue y el sol se iba marchando poco a poco buscando otro horizonte. En los instantes finales, llegó el cabo Mario Linares para poner más tierra de por medio con un segundo misil que dio tranquilidad a su general e hizo respirar a la tropa.

El Ceuta B alzó la bandera blanca, todo estaba perdido en Lucena, no había marcha atrás, el general Cobos había trazado bien su estrategia y había salido victorioso. El ejército celeste ya miraba a la siguiente batalla, no había tiempo que perder, Chiclana había puesto su objetivo en Lucena y su batallón a las puertas del municipal.

Liderazgo, objetivos y conjunción de equipo. Preparados para una nueva batalla.

 

Eduardo Luna

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