Escribo esta crónica cuando son casi las once de la noche del día soñado, del día de los objetivos cumplidos, del día de la verdad incontestable del fútbol, de la garra, la lucha, la excelencia, el furor, el desánimo contemporáneo y el elixir de la victoria.
El Ciudad de Lucena ha ganado la liga, si, la ha ganado y yo sin creérmelo todavía después de haber abrazado, llorado, sentido y gritado cada uno de los goles del equipo celeste que es ya parte de mi vida y de mis recuerdos. El Ciudad ha sido un ciclón futbolístico en esta tercera ref grupo décimo, ha jugado, ha luchado, ha defendido y lo más importante, ha creído en lo que podía conseguir y ha conseguido. Todo el estadio lleno de una afición que debe seguir respondiendo como lo ha hecho hoy y en los últimos partidos porque así se construyen los sueños de llegar a ese lugar que te mereces porque lo has soñado. El sacrificio de los dioses ha sido el Tomares, un equipo que cae bien, de los que nadie quiere ver tan abajo y que no ha presentado ninguna batalla. Las 7 de la tarde, la hora del fútbol, ya no había nervios, sólo impaciencia para que llegara ese momento de poder saltar al campo y celebrarlo con tantos deportistas que ya más que personas con las que interactúas en ruedas de prensa, se han convertido en amigos de la información deportiva. Rafa Gálvez hizo el 1 a 0 de penalti sin dudas y sin remordimientos, Manolo Ortiz remató una asistencia de Manu Molina para poner el 2 a 0 en el 27, hizo lo propio Manu Molina en el 34 con el 3 a 0, se unía a la fiesta Canty con un golazo de ensueño y remataba la faena Joseliyo con el 5 a 0 en el minuto 68. Los cinco jinetes que han cabalgado hoy a lomos de un caballo ganador para ser campeones de liga 2025/2026, sin dudas y sin ningún tipo de equilibrismo, sólo con trabajo, trabajo y más trabajo.
Las travesías hay que pelearlas, contra viento y marea, con aire a favor, en muchos casos sin sostén, sin ayuda y sin suerte. Pero esta travesía llamada tercera ref grupo décimo 2025/2026 ha sido incontestable tras el trabajo constante de Antonio Jesús Cobos y todo su staff. Y lo mismo que durante este tiempo hemos ensalzado la figura de numerosos futbolistas de este equipo histórico para la entidad y para la ciudad, debemos hacerlo también para el entrenador. Cobos, curtido en el norte de Córdoba, donde los fríos son implacables y las dehesas te permiten tener vistas lejanas y pasos cortos, ha conseguido en su segunda temporada, romper la racha, construir un equipo de compañeros y después un plantel de buenos futbolistas, para consagrarse como uno de los entrenadores jóvenes más destacados de las diferentes ligas. Él y su equipo, con Borja, José Roldán, José Bueno, Jorge, Baldomero, Luis, Sergio, Adrián, todos ellos han buscado en todo momento la comunión entre cuerpo técnico y futbolistas., sin olvidar el enorme trabajo de Salva Serrano, director deportivo de la entidad que hoy ha visto cumplido su objetivo y que sabe de fútbol más los todos pensamos.
No podemos dejar atrás la labor de Jorge Torres como presidente del club, José Luis Ortíz, Álvaro Jiménez, Rafa Muñoz, Juani Cantero, Raúl Roldán, Javi Trujillo y más personas que han dado todo para construir este sueño.
Cuatro derrotas, Atlético Central y Chiclana, estas dos en la primera vuelta. Utrera y Conil en la segunda vuelta, todas ellas sirvieron de revulsivo para encontrar el punto entre ambición y juego, objetivo y plantilla, pundonor y excelencia en el juego. Hay que destacar la regularidad de la temporada, siendo el mejor equipo en cada uno de los campos donde ha llevado su nombre y donde ha disputado hasta el final cada uno de los puntos en juego. La falta de gol y la demanda por parte de la afición de un delantero top para esta categoría hicieron por momentos presagiar que todo lo que se estaba construyendo no se iba a sostener por falta de gol. Pero el míster y la plantilla le dieron la vuelta a aquella situación y todos los jugadores se convirtieron en delanteros, todos querían marcar, todos buscaban el gol y afortunadamente lo encontraron en partidos decisivos. Froilan Leal y José Serrano, dos porteros que han sabido transmitir la seguridad necesaria al equipo en estas treinta y dos jornadas. Alejandro Benítez, el lateral derecho defensivo y atacante más desequilibrante de la categoría. José Cruz y Rafa Gálvez, contundencia y visión, torres altas para encumbrarse como los grandes defensores de este equipo. Rafa Castilla y Adri Valenzuela, el primero ha sabido encontrar, con trabajo, su lugar en la plantilla, el segundo ha sabido contagiarse del nivel de sus compañeros, al igual que Saturday que ha venido a ilusionarse y a disfrutar. Nacho Fernández, Alberto García, Álvaro Toledano, la creación, la defensa del centro del campo y el poder del brazalete. Joseliyo y Manu Molina, dos cracks, dos futbolistas que cambian partidos, dos extremos intratables, dos flechas por las bandas. Jesús Martín y Mario Linares, juventud, magia en las botas y ganas de hacer algo importante en el fútbol profesional. Diego Canty y Agudo, de menos a más durante la temporada, presión, astucia, visión y coordinación en las asistencias y en los goles. Hugo Fuentes, “el colibrí blanco” del Ciudad, el rompedor de defensas, el constructor de jugadas imposibles, un auténtico revulsivo. Manolo Ortiz y Jaime Ortiz, sangre lucentina, sangre celeste, dos laterales que siempre han dado la cara con una calidad futbolística difícil de igualar. Marcos Ace, Pepote y Aponte, tres jugadores jóvenes que siempre han demostrado su enorme calidad enriqueciendo el juego del equipo.
Esto es una bella historia, yo he podido vivirla junto a unas personas amables, cercanas, humildes y con una prudencia que a veces se nos iba por el desagüe de la desilusión. Sólo nos queda algo que nadie nos quitará, hemos sido muy felices. Gracias Ciudad de Lucena por habernos alegrado la vida con este ascenso soñado, sois los mejores!!!
Eduardo Luna
