No hay rival pequeño, ni débil, ni fácil en esta tercera federación grupo X y menos si vienen a la casa del actual líder con la pretensión de mejorar su situación en la tabla e irse de Lucena con un golpe de moral.
El Chiclana de Alfonso Cortijo naufrago en el puerto seco del Ciudad de Lucena. Los tripulantes del navío lucentino estaban preparados para fuertes embestidas de la marea chiclanera que venían vestidos como el color verde de su mar gaditano.
Desplegaron velas y a navegar, así lo ordenaba el almirante Cobos, que vio como uno de sus mejores hombres, José Cruz, tenía que ser trasladado a enfermería, desde el inicio del partido. El motín se iba a pagar caro, de eso no cabía ningún tipo de duda, y así fue durante todo el abordaje.
Expiraba el primer tiempo, cuando en una jugada de equipo, tocando el balón con precisión, el marinero Canty remataba para desbancar a Garnés y el primer cañonazo iba directo a la red. El Ciudad de Lucena se ponía por delante, hacía méritos para seguir conquistando terreno y ponía las cosas en su sitio.
La batalla naval continuaba y Cortijo, el almirante chiclanero, insufló a sus marineros ánimos para salir a ganar con toda su artillería. Cañones a la mar y el Chiclana volaba en la segunda parte con Mawi, Ranchero, Guerrero y Maqueda, que intentaron el asalto desde el inicio del segundo tiempo.
Cobos movió a sus hombres y una vez más, saliendo del banquillo, apareció una luz y junto a ella venía Hugo Fuentes para iluminar la noche lucentina. El Ciudad de Lucena estuvo sometido prácticamente 35 minutos a los ataques chiclaneros. Pero aparecieron los mejores hombres de Cobos y en el 78, Fuentes gritaba con un golazo,!al abordaje!
El almirante ordenaba el asalto final al barco chiclanero y así lo ejecutó Canty en el 94, para certificar una victoria de mucho trabajo, lucha, guerra, pelea y máxima concentración. El motín se quedaba en casa, tres cañonazos y a seguir navegando viento en popa a toda vela por el mar de esta liga que está tornando a celeste.
Eduardo Luna


